A poco más de 1 hora de Toulouse, en pleno corazón del sudeste francés, se encuentra Domaine Les Garrigues, un alojamiento con encanto que combina la tranquilidad del campo con el auténtico espíritu de la región. Este refugio está cuidadosamente regentado por Marc y Annie, quienes han creado un espacio acogedor, donde cada detalle invita a disfrutar y desconectar.
Cuatro habitaciones, cuatro estilos únicos.
Comodidad, amplitud y una decoración con personalidad. Nosotros nos alojamos en la “Chambre du Parc”, una espaciosa habitación triple con un baño igualmente grande, donde cada elemento está pensado para tu confort. El descanso está garantizado.

El exterior
Un inmenso jardín invita a relajarte y a desconectar. La piscina, rodeada de cómodas hamacas, una red para jugar a voley o badminton, rincones para leer, para pensar o hacer la siesta.




La cena
Marc nos ofreció una cena con productos de kilómetro 0 y no lo dudamos. En el jardín, rodeados de naturaleza, y con un servicio excelente, disfrutamos de embutidos, quesos y patés caseros, acompañados de un buen vino de la región. Con calma, sin prisas, aprovechando el momento.

El desayuno
Nada mejor que empezar un nuevo día con mermeladas caseras, pan recién hecho, fruta, croissants crujientes y zumos variados. Desayunos que se alargan aprovechando ese entorno único.


Domaine Les Garrigues cuenta con puntos de carga para coches eléctricos y también tienen servicio de alquiler de bicis.
Y no quiero olvidarme de esas estancias acogedoras, donde las paredes parecen abrazarte y cada rincón guarda historias entre libros y juegos.
Un refugio único, lleno de magia y calidez.
https://www.domainelesgarrigues.com/es-ES/
VISITA A BRUNIQUEL
Con el fin de conocer un poco más la zona, Marc nos aconsejó visitar Bruniquel, una pequeña población medieval, incluida entre los pueblos más bellos de Francia.

Dominada por dos imponentes castillos, que fueron escenario de películas, y antaño pertenecieron a familias rivales, Bruniquel es un laberinto de calles empedradas que te transporta directamente a la Edad Media. Pasear por sus rincones se convierte en un recorrido por un museo arquitectónico al aire libre, donde cada mansión y cada recoveco desprenden historia y encanto.




Antes de irte, no olvides entrar en L’ Epicerie, delante de la oficina de turismo, una pequeña tienda de productos de la zona, donde además te preparan unos deliciosos bocadillos

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